En lo eterno de ese instante, nos dimos cuenta
de que el mundo en el que nos estábamos mirando
no nos alcanzaba para ser felices.
Y de veras me deslumbré cuando me dí cuenta
de que algo tan normal, si se lo dice,
podría ser tan único y, en ese momento, especial.
¿Te invadirá esa misma tristeza y soledad, a veces,
de sentirte solo como un minúsculo grano de arena
en un desierto, en relación a tu lugar en el mundo
para dignificarlo?
Me enseñaste oportunamente a entender
que lo que hago o haré será una parte constituyente
del grito de libertad, que no sólo yo deseo.
Además de tu paciencia, además de tu perseverancia,
además de tu sensatez... Sólo me faltaría simplemente
reposar en los crepúsculos junto a tu presencia,
para disfrutar de tu más pura hermosura humana.
Analuz