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domingo, 6 de abril de 2008

El bovarismo

No sé si han leído Madame Bovary, de Gustave Flaubert. La verdad se los recomiendo, es una historia increíble y para la época fué un libro cuyo estilo literario fue totalmente innovador. La protagonista de esta historia, Madame Bovary, tiene un carácter particular y una visión propia del mundo y la vida en sociedad. Espero que lo siguiente, un trabajo que realicé hace rato sobre el fenómeno del "bovarismo", les de ganas de leer esta obra o, si ya la leyeron, sea útil para terminar de analizarla.
Hablamos de bovarismo propiamente dicho cuando nos remitimos a ciertas actitudes que poseen algunos individuos que, por carecer de capacidad de autoanálisis, creen estar por encima de su entorno social, ya que imitan los hábitos de la clase social o del grupo intelectual al que desean pertenecer. Así, creyéndose mejor de lo que son, pretenden infundir respeto ante esta idealización de sí mismos que se han formado.
Como siempre, hay objeciones, y ha surgido un segundo concepto para este término: Hoy no solo se habla del bovarismo ascendente (explicado anteriormente), sino que también utilizamos este término para referirnos a aquellos individuos que se creen menos de lo que son.
Sucede en ocasiones que individuos con una gran capacidad intelectual se acomodan en la mediocridad y desde esa posición buscan un destino acorde a esa manera de ver el mundo que adquieren. Este tipo de bovaristas se esfuerzan para no ser ignorados por aquellas personas que, en el fondo, contradicen completamente su personalidad. También se reúnen con gente que no les interesa en absoluto y adquieren hábitos para nada correspondientes a sus verdaderos gustos.
También existe otro tipo de bovarismo, parecido al descendiente, que poseen los llamados “hombres-masa”. Estos individuos son vulgares y eligen siempre lo más cómodo, lo más fácil, lo menos comprometedor; y se niegan a la excelencia creyéndose nobles.
Lo grave del asunto es que los bovaristas no fingen, sino que creen poseer verdaderamente la forma en la que deciden comportarse y son completamente libres al elegirla, sin ningún tipo de presión.
Personalmente creo que el bovarismo, ascendiente y descendiente, está muy presente en nuestra sociedad. Está en las familias, en los grupos de amigos, en el desempeño laboral de cada individuo y en los gobiernos; en fin, se encuentra en todos los ámbitos en donde cualquier hombre se desempeñe (no importa cuales sean sus condiciones).
Hoy los jóvenes están cada vez mas desconcertados ante el mundo y no aprovechan su capacidad intelectual y los valores que se les infunden para resolver diversas situaciones que se les presentan, que son determinantes para su futuro. Un ejemplo claro es la elección de una carrera: O se deciden por la de la mayoría de sus amigos, o por una que sea corta, que tenga salida laboral asegurada y que dé dinero. También se presenta el caso de ciertos gobernantes que son muy incompetentes, pero han llegado al poder mediante una seguridad desmedida sobre sí mismos.
En conclusión: El bovarismo estuvo, está y estará siempre presente en todas las sociedades, porque nunca todos están completamente convencidos de que poseen ciertas virtudes y nunca falta el que se las inventa.


Analuz

viernes, 4 de abril de 2008

"GRÁBALO EN PIEDRA"

Cuenta una historia que dos amigos iban caminando por el desierto. En algún punto del viaje comenzaron a discutir, y un amigo le dio una bofetada al otro. Lastimado, pero sin decir nada, escribió en la arena: "Mi mejor amigo me dio hoy una bofetada."
Siguieron caminando hasta que encontraron un oasis, donde decidieron bañarse. El amigo que había sido abofeteado comenzó a ahogarse, pero su amigo lo salvó. Después de recuperarse, escribió en una piedra: "Mi mejor amigo hoy salvó mi vida."
El amigo que había abofeteado y salvado a su mejor amigo preguntó:
- Cuando te lastimé escribiste en la arena y ahora lo haces en una piedra. ¿Por qué?
El otro amigo le respondió:

- Cuando alguien nos lastima debemos escribirlo en la arena donde los vientos del perdón puedan borrarlo. Pero cuando alguien hace algo bueno por nosotros, debemos grabarlo en piedra donde ningún viento pueda borrarlo.
Aprende a escribir tus heridas en la arena y grabar en piedra tus venturas.

Dicen que toma un minuto encontrar a una persona especial, una hora para apreciarla, un día para amarla, pero una vida entera para olvidarla.
Este día he sido honrado con la amistad de mucha gente maravillosa, entre ellas tú. Considera esto grabado en piedra.
-Autor anónimo-

miércoles, 2 de abril de 2008

El cuento de Blancanieves y su moraleja


Les parecerá extraño que les cuente este cuento, pero espero que lo lean y el análisis posterior lo justifique. Entonces…

En un país muy lejano vivía una bella princesita llamada Blancanieves, que tenía una madrastra, la reina, muy vanidosa.
La madrastra preguntaba a su espejo mágico y éste respondía:
- Tú eres, oh reina, la más hermosa de todas las mujeres.
Y fueron pasando los años. Un día la reina preguntó como siempre a su espejo mágico:
- ¿Quién es la más bella?
Pero esta vez el espejo contestó:
- La más bella es Blancanieves.
Entonces la reina, llena de ira y de envidia, ordenó a un cazador:
- Llévate a Blancanieves al bosque, mátala y como prueba de haber realizado mi encargo, tráeme en este cofre su corazón.
Pero cuando llegaron al bosque el cazador sintió lástima de la inocente joven y dejó que huyera, sustituyendo su corazón por el de un jabalí.
Blancanieves, al verse sola, sintió miedo y lloró. Llorando y andando pasó la noche, hasta que, al amanecer llegó a un claro en el bosque y descubrió allí una preciosa casita.
Entró sin dudarlo. Los muebles eran pequeñísimos y, sobre la mesa, había siete platitos y siete cubiertos diminutos. Subió a la alcoba, que estaba ocupada por siete camitas. La pobre Blancanieves, agotada tras caminar toda la noche por el bosque, juntó todas las camitas y al momento se quedó dormida.
Por la tarde llegaron los dueños de la casa: siete enanitos que trabajaban en unas minas y se admiraron al descubrir a Blancanieves.
Entonces ella les contó su triste historia. Los enanitos suplicaron a la niña que se quedase con ellos y Blancanieves aceptó, se quedó a vivir con ellos y todos estaban felices.
Mientras tanto, en el palacio, la reina volvió a preguntar al espejo:
- ¿Quién es ahora la más bella?
- Sigue siendo Blancanieves, que ahora vive en el bosque en la casa de los enanitos...
Furiosa y vengativa como era, la cruel madrastra se disfrazó de inocente viejecita y partió hacia la casita del bosque.
Blancanieves estaba sola, pues los enanitos estaban trabajando en la mina. La malvada reina ofreció a la niña una manzana envenenada y cuando Blancanieves dio el primer bocado, cayó desmayada.
Al volver, ya de noche, los enanitos a la casa, encontraron a Blancanieves tendida en el suelo, pálida y quieta, creyeron que había muerto y le construyeron una urna de cristal para que todos los animalitos del bosque pudieran despedirse de ella.
En ese momento apareció un príncipe a lomos de un brioso corcel y nada más contemplar a Blancanieves quedó prendado de ella. Quiso despedirse besándola y de repente, Blancanieves volvió a la vida, pues el beso de amor que le había dado el príncipe rompió el hechizo de la malvada reina.
Blancanieves se casó con el príncipe y expulsaron a la cruel reina y desde entonces todos vivieron felices.
Fin

Bien, les cuento: En una clase de una materia pedagógica que estoy cursando la profesora nos leyó este cuento para referirse un poco a la relación maestro-alumno.
La reina vendría a ser el docente, quien muchas veces está orgulloso de su conocimiento y por ello es vanidoso, y otras lo es sólo por ocupar una posición jerárquica más elevada. De repente se enfrenta con Blancanieves, o sea “el otro”, el alumno, quien como sujeto también tiene su propia historia y, como en este caso, tiene la posibilidad de superar al maestro, termina siendo un espejo de este.

MORALEJA (para todos): Siempre hay otro/s a los cuales hay que prestarles atención, porque muchas veces saben cosas que nosotros no, y por vanidad no deberíamos mandarlos a matar (metafóricamente hablando).
Es fundamental conocer sus historias y también valorar sus cualidades particulares, iguales o mejores que las nuestras, porque así es como se construye la vida en sociedad: Aceptando que la sabiduría está distribuida y no todo está en nosotros. Y no sólo hablo de “tolerancia” hacia lo diferente (frase que me aturde…), sino de la bondad de permitir el acto creativo que significaría el trabajo comunitario en cada ámbito y a un nivel cada vez mayor.
Por suerte el otro no ha muerto, nosotros muchas veces lo hechizamos para ignorarlo y tenerlo lejos. Es hora de que veamos el lado positivo en su despertar…