Donde el hambre asfixia el alma y sus consecuencias se propagan como pestes, no es extraño que aparezcan ¿pacíficos?, ¿imparciales? espejismos azules provenientes del mundo de más arriba, revoleando paquetes con “soluciones” temporáneas envueltas en cómodos materiales que caen en el barro eterno del mundo bajo, de lo que también somos, aunque muchas veces parece que ser nos queda lejos.No es sólo la plasticidad de esa solidaridad evasiva, intocable, higiénicamente neutral la que me retuerce adentro, sino las manos… Millones de manos gritando… Llorando, corriendo… ¿A qué escapan los ojos de los jinetes salvadores de un día?
Analuz
2 pensamientos:
jaja, "paquetes con soluciones", es verdad.
El otro día me compré todos los libritos de humor gráfico de Quino. 400 mangos, todo, transpiré un poquito cuando saqué la billetera, pero ya está. Es el mejor del mundo.
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