jueves, 16 de octubre de 2008

Intermisión de media primavera

Muchas veces quedo suspendida en una gota,
retengo el movimiento de tus párpados madurando pétalos,
y redimensiono lo inmensurable.

Frente a frente
el aire que exhalan tus bocas
me traen tormentas, o tormentos…

Buscando respuestas en el Sol
a veces termino inventándole una forma, la mía,
a esos rayos que conforme pasan las estaciones
nos acarician o nos anestesian.

Frente al inconsciente
mi conciencia juega a vendarse los ojos.

Como en una travesura impensada
vivo enterrando objetos,
partes de mis maquinarias de alegría,
esperando que la tierra dé frutos.

Y todo vuelve a suceder,
pero nada se parece.




Analuz

lunes, 13 de octubre de 2008

¿Día de la raza?

Les parecerá raro que escriba sobre esto un 13 de octubre... Pero acá va, para los que no lo sabían, un dato curioso de la historia del """descubrimiento de América""": En realidad nuestro querido Coloncito llegó un 13 de octubre a la madrugada a nuestro continente... Lo que pasa es que como era supersticioso, y supongo que los reyes católicos también, la carta o como se llame el documento que expidió a España informó que había llegado un 12 de octubre... No había que pensar en los malos augurios que ese número traería para la tan tamaña y heroica empresa que les esperaba...

Me salgo ahora de este papel de pseudo historiadora irónica del pasado, y paso a compartir con ustedes un poema de Pedro Berdisevschi publicado en la revista Pachamama del Instituto de Cultura Aborigen.

ESPEJISMOS DE COLORES

¡Qué impresión desbordada de inmundicia
deja el negro agasajo conmemorativo
usado para hacer memoria en las escuelas,
que siniestra maniobra involutiva e ignorante!

En el tono que a usted más le guste, repita:
a los nativos de estas tierras,
los colonizadores
mataron, violaron, robaron, oprimieron y humillaron.

El día de la raza, ¿la raza de quién?
creo sin margen a ser dubitativo
que en este festejo absurdo, cómplice y estúpido
lindamos patéticamente la aceptación del genocidio cometido.

Una mirada de soslayo hacia la lógica,
nos hará comprender la imagen magra de la esclavitud,
la diferencia entre pueblo libre y colonizado,
la diferencia entre muertos y asesinados.

Esas ropas y estandartes acabaron con la razón,
vaciaron su dignidad y acumularon ambición en sus palacios
(ahora museos). Los criterios usados, de ladrones;
el abuso, la falta de valores y una gran inmoralidad.

¿Por qué no hacerse cargo de la situación,
cuando sus intereses rocen esta latitud nuevamente?
Si no hay muertes, habrá más espejitos de colores,
nuestro revisionismo pobre, gererará fúnebres dolores.

Haremos docencia si aprobamos de forma absoluta
que el doce de octubre, no hay nada que festejar.
Alumbremos nuestras pupilas con el sol (nuestro rey)
y llenemos de quimeras nuestro futuro para soñar.

Hagamos actos alusivos de sangre y memoria.

jueves, 9 de octubre de 2008

Las manos

Donde el hambre asfixia el alma y sus consecuencias se propagan como pestes, no es extraño que aparezcan ¿pacíficos?, ¿imparciales? espejismos azules provenientes del mundo de más arriba, revoleando paquetes con “soluciones” temporáneas envueltas en cómodos materiales que caen en el barro eterno del mundo bajo, de lo que también somos, aunque muchas veces parece que ser nos queda lejos.
No es sólo la plasticidad de esa solidaridad evasiva, intocable, higiénicamente neutral la que me retuerce adentro, sino las manos… Millones de manos gritando… Llorando, corriendo… ¿A qué escapan los ojos de los jinetes salvadores de un día?
Analuz