viernes, 10 de diciembre de 2010

Impasse



Tiempo vacío si lo miro impacientemente...


Me cansa buscarle absurdamente el sentido, si no lo pide...

Quisiera dejarme estar en esta inconsciencia expectante... quiero.

Necesito atravesar lo inmensamente bello sin abrir los ojos,
que el camino me contenga el llanto y que el andar me suelte la risa...
Sencillamente eso.

lunes, 2 de agosto de 2010

Lejanías

Sucede que muchas veces aprendo acerca de lo esencial cuando tu ausencia, y todo lo que ella suspende, te añora.
Tu cuerpo en la oscuridad y el perfil de luz dibujado en la pared, fugaz milagro de quietud después de que todo se nos arremolina…
El aire que te toca y el que no te hace falta, el que acaricia mi espalda junto a tus manos apresurada, adormecida, o casi imperceptiblemente…
Tus latidos en los míos, el motor de cada vibración mutua…
Tu voz, tus preguntas, tus respuestas, tu risa detenida en mis oídos, todos los sonidos…
Tu sueño, tu desvelo… tus ojos en los míos cuando despierto, tus ojos en mis sueños cuando duermo ovillada en los tuyos…
Tus paisajes, tus formas, tus colores, tus texturas… Todo lo que te compone y lo que te desarma, lo que te dispone, lo que te gusta o no… lo que me asombra, lo que adivino, lo que sé, lo que no sé… tus manifiestos y tus misterios…
Todo, todo eso y más me vuelve extraña cuando se confina en mis palabras.

Analuz, 30 de enero de 2010

viernes, 20 de noviembre de 2009

Soneto 40


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Toma todo mi amor, mi amor, ¡tómalos todos! ¿Entonces qué tendrás, que antes no tuvieras?
Amor, no existe amor, que llames verdadero,
como mi amor que es tuyo, antes de tanto exceso.

Luego, si por amor, tú mi amor recibiste,
no he de culparte el uso, que hagas de mi cariño,
repróchate, no obstante, si a ti mismo te engañas,
con el vago deleite de aquello que rehúsas.
Te perdono tu robo, dulce y gentil ladrón,
aunque el hurto se lleve, toda mi carestía,
porque el Amor bien sabe, que es un mayor dolor,
soportar mal de amor, que la injuria del odio.
Lasciva gracia en quién, el mal parece el bien,
mátame con despechos, pero sin ser rivales.



Williams Shakespeare